La Casa Editorial El Tiempo (CEET) anunció hace algunas horas en su sitio web que está buscando un socio estratégico “que le permita a la compañía consolidar su papel de liderazgo nacional e internacional, y encarar los retos de la globalización. Queremos un socio que esté en el sector de los medios de comunicación y tenga la misma vocación nuestra de crecimiento y liderazgo” en palabras de Luis Fernando Santos, su presidente. ¿Qué significa este movimiento y qué persigue el oligopolio de la familia Santos?
El anuncio confirma la presencia de visitantes extranjeros en los últimos meses en las instalaciones del diario, según supe extraoficialmente por miembros de esa casa editorial. Las entramados históricos nos hablan de complejos movimientos
El diario El Tiempo es, obviamente, la joya de la corona más celosamente guardada. Durante 96 años, el periódico que fue gerenciado por Alfonso Villegas y cuyo nacimiento fue financiado con dineros del padre del popular ‘Pacheco’, casado con una prima de los Santos Montejo, logró convertirse en el mítico bíceps de la familia cuando el mayor, Eduardo Santos Montejo, se hizo a la mayoría de la empresa dos años después de fundado en 1911 y en poco tiempo logró que el desvencijado e inestable periódico comenzara a dar réditos económicos. Eduardo Santos, luego de acumular un creciente poder político al influir con sus editoriales en la provinciana Colombia de los años veinte y treinta, se lanza al palco de la plaza pública y resulta elegido presidente en 1938. El primero de los Santos en ser Presidente…
A partir de ese momento se afianza el poder de los Santos Montejo -con su hermano ‘Calibán’ como líder periodístico en la casa- en la escena política, social, cultural y económica del país. La saga que fue continuada por la siguiente generación: Los Santos Castillo (Hernando y Enrique, hijos de ‘Calibán’), no desestimaría el poder heredado. Hace muchos años escuché la historia de que Enrique Santos Castillo se enamoró del franquismo en la España de mediados del siglo XX, lo que causó un pronunciado prurito que significó que como castigo, la dirección del diario recayera en Hernando, aunque el negocio quedaría años después en las manos de Luis Fernando Santos Calderón, hijo de Enrique.
Fue Luis Fernando el que terminó de imprimirle la etiqueta business are business y después de la intervención de una costosa consultora internacional que les fijó unas reglas de juego para que no se mataran (en sentido figurado, tranquilos) entre sí, quedaron ‘claras’ algunas condiciones para que los miembros de la familia pudieran coexistir en el mismo planeta.
De esta forma, Juan Manuel (hijo de Enrique) que había sido subdirector del diario con fama de déspota entre sus colaboradores, fue el primero en sacar las uñas en sus aspiraciones políticas. Creó la Fundación Buen Gobierno hace varios años y desde allí, con su plataforma de pensamiento político, apoyó la reelección del presidente Uribe. Hoy, como es sabido, es el ministro de Defensa. Sin embargo, la sorpresa política de la casa fue un hijo de Hernando: Francisco.
El más vivaz de los Santos Calderón -al que lo vi alquilar un helicóptero para ir a cubrir el terremoto de la zona cafetera y al que todos los días reconocíamos con su voz chillona y sus camisas de manga corta de colores ácidos, cortar las pesadas atmósferas de la redacción- fue la fórmula de Uribe para su primera elección y para ello aportó toda su buena imagen de entonces al servicio de la defensa de los derechos humanos, las causas humanitarias y la lucha contra el secuestro. Hoy, como también es sabido, es el Vicepresidente de Colombia y nos tiene a por eso a muchos rezando por la salud del Presidente…
Así las cosas, el periódico ha quedado en la muy difícil posición de hacer periodismo independiente, pero con dos primos en la cúpula del poder ejecutivo y un accionista más (Juan Lozano) como ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. muchos cuestionan a los Santos que se quedaron en el periódico (Enrique y Rafael, co-directores; Luis Fernando, presidente; Guillermo, vicepresidente…) con el argumento de que apoyan al gobierno de manera incondicional. No lo sé. Lo que sí sé es que el trabajo verdaderamente duro lo tienen los periodistas que no son Santos ni están emparentados con ellos, o con los Pombo, Espinosa, Castro, Wills, Montejo… y que todos los días tienen que capotear las dudas que se plantan sobre la independencia de criterio del medio, frente a las decisiones del Gobierno.
Por esta razón, CEET pudo haber entrado en una crisis de imagen al no poder convencer a sus lectores, target de los anuncios publicitarios, de que su ejercicio es independiente. El ingreso de un jugador estratégico podría incidir en una revitalización ‘estética’ en la percepción de la opinión pública al sugerir que la presencia de un tercero garantizaría mayor distancia con el conflicto de intereses.
Como es obvio, la otra gran razón para pensar en el ingreso de un “socio estratégico” es la económica. Algunos sugieren que busca un socio porque “están a punto de quebrar”. No lo creo; por el contrario, pienso que CEET está en uno de sus mejores años luego de superar errores garrafales como los dos primeros años de funcionamiento de CityTv, el canal local para Bogotá, en el que les habría rendido más botar los billetes por el inodoro que con los gastos insufribles de mala administración y pésimos esfuerzos de mercadeo.
El otro error que ya corrigió CEET fue el de haber entrado en mercados que no le eran naturales como los Hard Rock Café, Tower Records, Avantel,… Acaban de caer en cuenta que aunque el entretenimiento es parte de su naturaleza, son los medios el núcleo de su negocio. Hoy, este oligopolio tiene un atractivo portafolio que incluye dos diarios, un canal de televisión, revistas especializadas, negocios de contenidos…
CEET busca un socio que le permita una mayor posibilidad de entrar con éxito en mercados convergentes de medios, pero sin perder su poder de influencia, acrecentado en números desde que ‘desapareció’ El Espectador de la circulación diaria, pero disminuido en su capacidad de autocrítica.
Ahora bien: ¿Quiénes serían los compradores? … “eres la otra España, la que huele a caña…”.
Preguntas al aire: ¿Qué sentimiento le genera el anuncio de CEET? ¿Cuáles creen que podrían ser las motivaciones para que CEET busque un “socio estratégico”? ¿Cuál empresa podría ser ese nuevo “socio estratégico”? ¿Cuál de los Santos podría ser presidente de Colombia?
Ver más en ¿Comunicación? - Blog de Víctor Solano.