Germán Yances, amigo reciente y lector habitual de este blogcito, me alertó de esta noticia que encontró en
Periodistalatino.com. La organización Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión (CJFE) rendirá homenaje por su valor a periodistas de Colombia, Egipto y Paquistán en su banquete de los Premios Internacionales a la Libertad de Prensa 2006, que celebrará en noviembre, en Toronto.
Los periodistas destacados por la CJFE son Abeer Al-Askary, Hayat Ullah Khan y Hollman Morris, nombrados ganadores de los premios de este año, que reconoce a los periodistas "que superan grandes dificultades para cubrir las noticias".
A Morris lo hemos visto en numerosas oportunidades recorriendo el país en busca historias, más allá de las noticias. Aún así, frecuentemente nos presentó noticias desde el lugar de los acontecimientos, los cuales podíoan ser una calle marginal de la capital, desde el Magdalena Medio o las selvas de Caquetá. Ha sido constantemente amenazado por fuerzas oscuras de distintas procedencias. Desde hace algunos años fundó
Contravía, su propio espacio periodístico que ayer justamente citábamos
aquí. Recuerdo una muy buena investigación que hizo para aclarar la escena del crimen del colega Jaime Garzón en 2001. Con milimetría nos mostró en esa oportunidad la dificultad para que la bala asesina hubiese salido desde el punto que las autoridades señalaron como único origen. Iván Cepeda recordaría en una
columna de
El Espectador que ese episodio sería visto posteriormente por el juez que atendió el caso y que allí se mostraba la presunta falsedad de un testimonio como parte de un montaje para encubrir a los verdaderos asesinos de Garzón.
A Morris lo tuve de compañero en un par de clases en la Javeriana, en Bogotá, pero por su inestabilidad académica al haberse comprometido desde muy joven con la dinámica de los medios, siempre estaba retirando las materias. La pasión por este, el oficio más bello del mundo, lo embarga hasta la médula.
Felicitaciones a Hollman Morris por este merecido reconocimiento y ojalá tengamos más como él. Confío en que de las nuevas generaciones que estamos formando en las aulas salgan los futuros Clancy, Woodward, Capote, Wallace y todos los de
60 Minutes; García Márquez... Aunque confieso que me gusta más el Gabo escritor que el periodista porque su literatura está hecha periodísticamente y su periodismo a veces es más ficcionado. ¡Ay Dios! ¿Qué he dicho? ¿Seré ex comulgado (está de moda repartir baculazos) por criticar al Santo Grial de la literatura colombiana y de los cocteles cartageneros?